Si hay un dulce capaz de transportarnos directamente a las celebraciones de antaño, esas son las Orejas de Carnaval. Finas, ligeras y extremadamente crujientes, estas deliciosas piezas de masa frita son un clásico tradicional que ha pasado de generación en generación.
Su secreto está en estirar la masa hasta dejarla casi transparente. Al entrar en contacto con el aceite caliente, comienza a formar pequeñas burbujas y se transforma en un bocado dorado que prácticamente se deshace en la boca.
Con un delicado aroma a limón y anís y una generosa lluvia de azúcar glas, estas orejas son perfectas para acompañar un café, un chocolate caliente o una taza de té durante una merienda especial.
Información de la Receta
- Porciones: 6 personas
- Preparación: 35 minutos
- Reposo: 30 minutos
- Cocción: 20 minutos aproximadamente
- Categoría: Dulces y masas fritas
Ingredientes
Para preparar unas deliciosas Orejas de Carnaval necesitarás:
- 500 g de harina de trigo, aproximadamente 3¾ tazas
- 50 g de azúcar blanca
- 60 g de manteca de cerdo o mantequilla, a temperatura ambiente
- 120 ml de leche
- 30 ml de licor de anís
- 2 huevos
- 5 g de levadura química o polvo de hornear
- 2 g de sal fina
- Ralladura fina de 1 limón
- 700 ml de aceite suave para freír, como aceite de girasol
- 60 g de azúcar glas para decorar
Cómo Preparar Orejas de Carnaval Paso a Paso
1. Prepara la masa
En un recipiente grande, mezcla la harina, el azúcar, la sal y el polvo de hornear.
Haz un pequeño hueco en el centro y añade los huevos, la leche, el licor de anís, la manteca de cerdo o mantequilla y la ralladura de limón.
Comienza mezclando con una cuchara hasta que los ingredientes empiecen a integrarse. Después, pasa la masa a una superficie de trabajo y amasa durante unos 8 a 10 minutos, hasta obtener una masa lisa, suave y ligeramente pegajosa.
2. Ajusta la masa y déjala reposar
La textura de la masa es importante para conseguir unas orejas finas y crujientes.
Si notas que está demasiado blanda o pegajosa, añade una o dos cucharadas de harina. Si, por el contrario, está demasiado seca, incorpora una o dos cucharaditas de leche.
Forma una bola con la masa, colócala en un recipiente y cúbrela con un paño limpio. Déjala reposar durante unos 30 minutos.
Este tiempo de reposo permite que el gluten se relaje y hará que la masa sea mucho más fácil de estirar sin que se encoja o se rompa.
3. Estira la masa muy fina
Divide la masa en pequeñas porciones de aproximadamente 30 a 40 gramos.
Enharina ligeramente la superficie de trabajo y estira cada porción con un rodillo hasta conseguir una masa muy fina, de aproximadamente 1 a 2 mm de grosor.
Cuanto más fina sea la masa, más ligeras y crujientes quedarán las orejas.
Para darles su característica forma, puedes estirar uno de los extremos un poco más o realizar un pequeño pliegue en el centro de cada pieza.
4. Calienta el aceite
Vierte el aceite en una sartén amplia y caliéntalo hasta alcanzar una temperatura aproximada de 170 a 175 °C.
Si no tienes termómetro de cocina, puedes comprobar la temperatura colocando un pequeño trozo de masa en el aceite. Debe comenzar a burbujear y dorarse lentamente, sin quemarse demasiado rápido.
Mantener una temperatura estable es fundamental para conseguir unas orejas crujientes y doradas, pero no excesivamente grasientas.
5. Fríe las Orejas de Carnaval
Fríe una o dos piezas cada vez, evitando llenar demasiado la sartén.
Mientras se cocinan, puedes utilizar una cuchara para bañar la parte superior con un poco de aceite caliente. Esto ayudará a que se formen las características burbujas de la masa.
Cuando los bordes estén dorados, dales la vuelta con cuidado y continúa friendo durante unos 30 a 45 segundos más, hasta que ambos lados tengan un bonito color dorado.
6. Escurre y añade el azúcar glas
Retira las orejas del aceite y colócalas sobre una rejilla o papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
Mientras todavía están ligeramente calientes, espolvorea generosamente con azúcar glas. De esta manera, el azúcar se adherirá mejor a la superficie.
Continúa friendo el resto de las piezas, procurando que la temperatura del aceite se mantenga siempre entre 170 y 175 °C.
7. Sirve y conserva
Las Orejas de Carnaval pueden disfrutarse tibias o completamente frías. Son deliciosas recién hechas, acompañadas de un café, una infusión o una taza de chocolate caliente.
Si te sobran, déjalas enfriar completamente y guárdalas en una lata metálica o recipiente hermético, siempre a temperatura ambiente.
Si con el paso de los días pierden un poco de su textura crujiente, puedes calentarlas en el horno a 160 °C durante 2 o 3 minutos para recuperar parte de su textura original.
Consejos para unas Orejas de Carnaval Perfectas
Estira la masa lo máximo posible: Este es uno de los grandes secretos de la receta. Una masa muy fina dará como resultado unas orejas más ligeras y crujientes.
No añadas demasiada harina: Si incorporas demasiada harina durante el amasado o el estirado, la masa puede quedar más pesada y menos delicada.
Controla la temperatura del aceite: Si está demasiado frío, las orejas absorberán demasiado aceite. Si está demasiado caliente, se dorarán demasiado rápido antes de quedar crujientes.
No llenes la sartén: Fríe pocas piezas a la vez para que tengan espacio suficiente para expandirse y cocinarse de manera uniforme.
Espolvorea el azúcar al final: Añadir el azúcar glas cuando las orejas todavía están ligeramente calientes ayuda a que se adhiera perfectamente.
Un Dulce que Sabe a Tradición
Las Orejas de Carnaval son mucho más que un sencillo dulce frito. Son una pequeña parte de esas tradiciones que nos recuerdan las celebraciones familiares, las tardes en la cocina y las recetas que pasan de una generación a otra.
Su masa fina y crujiente, el delicado aroma del limón y el anís y ese toque final de azúcar glas hacen de este dulce una auténtica tentación.
Prepáralas para Carnaval, para una merienda especial o simplemente cuando tengas ganas de disfrutar de un clásico de la repostería tradicional.
Una receta sencilla, crujiente y llena de sabor que merece seguir formando parte de nuestras cocinas durante muchos años más.